jueves, 2 de agosto de 2012

Si yo no fuera yo


La imagen de Katja aparece ante mis ojos cada vez más nítida, recién nacida. En su desnudez, observo un cuerpo infinitamente joven y bello. Su voz es diferente, tiene un ligero acento de personaje de ficción, que la vuelve irresistible. Eternamente joven, Katia pasea su desnudez por una casa vieja en el barrio de Friedrischain. Ha oído cerrarse la puerta, por ello recorre despreocupadamente el pasillo hasta su cuarto, dejando tras de si pequeñas huellas de agua. Ni se molesta en correr las cortinas  de su habitación para vestirse. Camina descalza, haciendo crujir la madera a su paso. Krunch-krunch.

No hay comentarios: