domingo, 5 de julio de 2009

HABITACIÓN 324

Esta mañana he llamado a la oficina y le he dicho a mi secretaria que anulara las citas de hoy. Me ha dicho que no me preocupe. Ella sabe que las cosas no van bien últimamente. He esperado un par de minutos a que Julio cogiera su coche y le he seguido. Creo que ha sido lo más emocionante que he hecho en mi vida. No me considero una mujer atrevida. Empecé a salir con Julio en la Universidad, él estudiaba Derecho y yo Psicología. Nos conocimos en una fiesta. Cuando terminamos la carrera decidimos casarnos. Yo monté un gabinete y el empezó a trabajar en el departamento jurídico de una empresa importante. Hemos intentado quedarnos embarazados muchas veces. Al final hemos dejado de intentarlo.

Cuando subí en el coche me miré en el retrovisor. Saqué de la guantera un paquete de tabaco. Busqué en el bolso un mechero, encendí el cigarrillo y me puse las gafas de sol. Volví a mirarme en el espejo, le di una calada y arranqué el coche. Le seguí por las calles de Madrid. Había demasiado tráfico. Mientras conducía empecé a pensar en cómo reaccionaría si encontrara a mi marido con otra. Nunca sabes cómo vas a reaccionar en una situación así. Pero Julio jamás haría una cosa así. Julio me quiere. No sería capaz.
Su coche se detuvo en la Carrera de San Jerónimo a la altura del Palace. Vaya, pensé, el hotel más caro de la ciudad. Julio se bajó del audi y le dio las llaves al aparcacoches. Esperé a que entrara en el edificio y bajé del coche. Mi corazón estaba desbocado. Todo era demasiado improvisado. Tenía la sensación que aquello no iba a salir bien. ¿Debía seguirle hasta la habitación? Julio desapareció a través de la puerta giratoria. Fui tras él. Era una puerta enorme, de cristal doble, fría y pesada. Le volví a ver junto al mostrador. Le observé en la distancia. Seguía pareciéndome el hombre más guapo del mundo. Al cabo unos minutos se dirigió a la escalera. En su mano sostenía una llave magnética. Empezó a subir. Entonces me acerqué al mostrador.
-¿Perdone, puede decirme en que habitación se aloja …?dudé por un momento. Recordé el nombre de ese periodista que tanto le gusta ¿En qué habitación se aloja Javier Mendoza?
La recepcionista me miró de arriba a bajo detrás del mostrador.
- Llego tarde. Me estará esperando. Dije antes de que pudiera preguntarme algo. Parecía una puta. Llevaba el mini-vestido negro que tanto le gusta a Julio. No me había quitado las gafas de sol.
Tecleó el nombre en el ordenador. Habitación 324. Lo dijo con desgana.
-Gracias.

Esperé al ascensor. Mientras subía me pinté los labios y me coloqué el escote. Seguía siendo una mujer atractiva. En seguida me encontré en la tercera planta. La moqueta roja amortiguaba el ruido de mis tacones. Recorrí aquel pasillo hasta que llegué a la habitación. Toc-toc. Julio abrió casi al instante. Llevaba la camisa por fuera. Se había quitado la chaqueta y la corbata.

-Te estaba esperando, me dijo.
Eché un vistazo a la habitación. Aquella situación era bastante excitante.
Pasamos todo el día en el hotel. Después volvimos a casa.

1 comentario:

Anónimo dijo...

tiene que ser afortunado el hombre más guapo del mundo...